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Breve resumen de la historia de la música para Videojuegos

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Muchos títulos han pasado por nuestras manos y posiblemente sea su banda sonora lo que más recordemos de la mayoría.

Todo jugador que se precie, tendrá un vasto recuerdo de las bandas sonoras de los juegos a los que más tiempo ha dedicado en su vida, y en muchos casos, es posible que incluso se recuerden esas canciones sin tener claro con exactitud a qué juego pertenecen.

Durante esas partidas, la música es un elemento que siempre nos acompaña. Los personajes, la jugabilidad y la historia suelen ser el principal motor que hace que sigamos ahí echando decenas o cientos de horas. Pero lo que queda para el recuerdo, es sin duda, la música para videojuegos, que ha envuelto constantemente estas fuentes de entretenimiento.

Aunque parezca mentira, esto no siempre ha sido así. Como se verá a continuación, en el pasado algunos juegos ni siquiera tenían audio. Vamos a hacer un breve repaso a los distintos momentos.

Historia de la música en los Videojuegos más populares

Los primeros pasos en el silencio

A mediados del siglo XX, cuando nacieron los primeros juegos, disponer de sonido en los mismos, como era obvio, no solo no era una prioridad, sino que era totalmente imposible por cuestiones técnicas. Y aunque sea difícil de concebir en la actualidad, esto permaneció así durante las tres siguientes décadas hasta el nacimiento de Pong, que aún sin contar con música o una banda sonora, sí incorporó los primeros sonidos en la industria: Cada vez que la bola golpeaba la barra o cada vez que se metía un punto al contrincante sonaba un simple pitido.

Esto no fue nada reseñable para el recuerdo, pero destacó la importancia no solo en el atractivo que esto supondría para la industria, sino la necesidad de optimizar mediante señales auditivas la jugabilidad. Esto permitiría introducir el sentido auditivo a ese cóctel sensorial que los juegos acostumbran ofrecer.

Sonidos sin música era suficiente pero no sobresaliente

A partir de la década de los 70, después de que los desarrolladores se dieran cuenta, que introducir sonidos durante el juego era muy buena idea, empezaron a salir títulos ampliamente reconocidos como Space Invaders de Taito o Asteroids de Atari, que ya incorporaban un set de sonidos muy amplio y que casi podían llegar a reseñarlos como una melodía al compás de las acciones en el juego. Incluso sacaron algún juego capaz de incorporar sonidos sofisticados como una “voz” capaz de articular un vocabulario muy sencillo propio de un partido de Baseball (Intellivision).

Ya entrando en los años 80, no se debe olvidar a nuevos clásicos como Pacman, los cuales ya empezaron a demostrar en pequeña escala, la importancia del sonido: Si hemos jugado alguna vez, seguramente recordaremos la mítica melodía de la pantalla de introducción, y los sugerentes sonidos tan característicos durante y después de cada partida. Es posible que este título sea para muchos, el primer videojuego que incorporase un soniquete, digno de reconocimiento, aunque no llegase al nivel de música.

En esta línea ya podremos recordar varias decenas de juegos en la misma línea de sonidos reconocibles: Donkey Kong, Q*bert y Centipede.

Los primeros intentos de introducir música en los videojuegos

Llegados a este punto, quizá los primeros juegos que se puede decir que introdujeron una pequeña Banda Sonora fueron Journey Escape en Atari y Dragon’s Lair en las recreativas; y de ahí a lo que ahora conocemos como música en los videojuegos solo quedaba un paso: El nacimiento de la Nintendo Entertainment System (NES). Precisamente en el año del lanzamiento, surgieron dos videojuegos que marcarían los inicios de las B.S.O. más destacables de todos los tiempos: Tetris y Super Mario Bros. Y desde ese momento la historia ya viene siendo más reconocible: Juegos de SEGA y Nintendo a dos bandas, con cientos de canciones y melodías destacables que aún hoy seguimos tarareando en menor o mayor medida

Hoy en día la música en los videojuegos no es una opción

Hay que tener claro, que en esta era de la Realidad Virtual, donde el objetivo ya no es tanto introducir solo música o melodías, sino algo aún más envolvente como son los sonidos reales, aplicar música no debería ser un reto para los desarrolladores de videojuegos.

Disponer de un especialista en sonido, o creación de música no es fácil, y son muchos los nuevos desarrolladores independientes, que se enfrentan con la tesitura de tener que localizar fuentes de sonido para incorporar a sus creaciones sin tener que invertir ingentes cantidades de dinero que todavía no disponen.

Afortunadamente, este enorme recorrido a lo largo de los años, ha facilitado a estudios de música, y a músicos profesionales, la creación de piezas de sonido de gran calidad que incluso, en muchos casos, han decidido a convertirla en música libre derechos gratis para uso y disfrute de los nuevos desarrolladores independientes.

Considerando que hoy en día, muchos programadores por pura pasión, tratan de elaborar un sueño en forma de videojuego, la posibilidad de acceder a este tipo de melodías sin coste alguno, puede ser la guinda del pastel para finalizar una gran producción.

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